Web dedicada a la recopilación de documentos de autores enguerinos, o de otros que han escrito sobre nuestro pueblo, contribuyendo a la formación de la cultura escrita autóctona de Enguera.

25 de septiembre de 2011

Poesías de El Solitario del Porchet: El Enguerino, 1907

Del número extraordinario de la Revista “A nuestros Jóvenes” –septiembre 1955– hemos tomado la biografía de nuestro ínclito

Francisco Manuel Aparicio

quien firmaba sus colaboraciones literarias con el seudónimo de

“El Solitario del Porchet”


De su buen hacer literario ya dimos cuenta en la presentación de la que es tenida como su obra cumbre literaria “Costumbres Enguerinas”, así como de su aportación a la parla enguerina” [ver los nos 2 y 8 del blog de parla enguerina, de 18 de noviembre del año 2010 y 25 de febrero del 2011, respectivamente].
En la presentación del primero de ellos escribíamos de Quico Manuel lo siguiente:
Galante donde los hubiera, permaneció soltero hasta el final de sus días. La soltería y la ubicación de su vivienda le sirvieron para utilizar como seudónimo “El Solitario del Porchet”, con el que firmo bastantes de sus colaboraciones literarias.”

Pues hoy y en el blog enguera en la palabra, presentamos una pequeña nuestra de sus poesías, publicadas en el periódico el enguerino del año 1907.
Esperamos que su lectura les sirva de remanso en estas fiestas.



La Redacción les desea a todos
Felices Fiestas

17 de septiembre de 2011

Norias y Molinos de viento

En este número retomamos el tema de Construcciones Hídricas en el secano enguerino, de Pepe Cerdá. El trabajo, presentado dentro de la serie de pozos, comprende tres apartados: Aparatos de elevación, Norias y Molinos de viento que nos adentran en un planteamiento de nuestra agricultura diferente al que han querido vendernos, así como a las construcciones hidráulicas agrícolas que, hasta la fecha, ha venido publicando el autor.

En efecto, en estos trabajos se hace referencia a aquellas construcciones que, relativamente modernas, pretendieron convertir el agua del pozo, junto con la balsa, en un sistema de riego generalizado y no aleatorio sujeto a la voluntad del agricultor, mediante aguas elevadas.



Noria de los Llanderos

Por lo demás, y a pesar de los cantos agoreros, nuestra agricultura fue pionera en la aplicación de este sistema a la noria para elevar agua de caldero o no corriente, si se prefiere. En otras palabras: si la noria había servido para elevar el agua de ríos o acequias, ahora elevará agua de un pozo gracias al descubrimiento de un nuevo método, a saber, la transmisión del movimiento de un eje motor vertical movido, generalmente por personas, a una rueda de eje horizontal dotada de arcaduces, que recogen el agua del fondo para subirla a la altura deseada y vaciarla.



Noria Casa Vaello

Como se desprende de las diferentes norias que aún podemos observar en nuestros campos, o nos llega su referencia gracias a la lectura de este documento, los sistemas de elevación que usaron nuestros mayores fueron de lo más variados, atendiendo al uso de diferentes fuentes energéticas, si bien todas dentro del cambio producido por el descubrimiento del engranaje capaz de convertir el movimiento energético vertical en horizontal.



Noria de la Mateana

Deseamos que la lectura del documento nos permita entroncar con nuestro más profundo ser colectivo: una sociedad civil fuerte y cohesionada que, al margen del devenir político, fue capaz de ir creando riqueza, en el caso concreto mediante el procedimiento de aplicación de técnicas que convertían pedazos extensos del secano en regadío, frente al uso tradicional de regar unos pocos surcos con agua elevada mediante el pozal.






8 de septiembre de 2011

El Gorrinillo

De nuestro prolífico paisano ya conocemos bastante de su obra colgada en ambos blogs nuestros.

La obra que hoy presentamos: “El Gorrinillo – Farsa sobre un tema rural” hizo que don Emilio se alzara con el galardón de “Obra ganadora del II Festival de Teatro de Sitges”. La edición que les presentamos, como podrán observar, descansa en la copia que el autor regalara a nuestro gran proveedor de material y gran colaborador en todas nuestras actividades, Pepe Palop.

Decíamos cuando la colocamos por vez primera en aquel blog en cerrado algo que fue una premonición. Escribimos entonces lo siguiente: “Esperemos la disfruten y, además, incrementen el depósito de trabajos con que nos fueron obsequiando nuestros paisanos”. Y en efecto, hace escasamente unas semanas nos llegó la copia, realizada en papel de calco, de la que al parecer fue su primer premio. Hacemos referencia a “El Par de Ligas”, cuento premiado en el II Concurso de Cuentos “Premios Gandía” en 1.968.

Andamos, pues, en los trámites de digitalización y edición para en fechas próximas poderlo ofrecer a todos ustedes.


De momento disfruten de esta obra tan importante en el devenir literario de Emilio Granero.

https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=explorer&chrome=true&srcid=0BwWQSCLCi0jaMzEyZDIyYjktMzZhOC00MGE3LTg5YzQtN2E4MTJiMWEwYjU0&hl=es

3 de septiembre de 2011

Calendario de Efemérides de Enguera

¡¡¡feliz reencuentro!!!

Tras la larga parada vacacional, de nuevo nos reencontramos para comenzar este III Año consecutivo del blog con una de las obras cumbres de nuestro acervo cultural.

Aunque ha sido nuestro propósito no traer obras ya impresas, pensamos que el “Calendario de Efemérides de Enguera”, de nuestro ínclito don Pedro Sucías, bien merecía la excepción.

Pero es más; pensamos que, tanto la obra como el autor, tienen merecimientos para gozar del honor de abrir este nuevo curso, el tercero ya, de nuestro blog

Enguera en la palabra.

La obra, premiada en los Juegos Florales del Rat-Penat en 1.898, apareció publicada el año 1.906. Su autor, don Pedro, era un enguerino por casi los cuatro costados, atendiendo a su origen familiar, según nos cuenta José M. Jiménez. De don Pedro nos dicen que fue un chiquillo espabilao ya desde la escuela, lo que le valió para trabajar en el ayuntamiento y, posteriormente, en el juzgado.

También nos cuentan que fue ordenado sacerdote siendo mayor, que regentó diversas parroquias y que le gustaba ser “ratón de bibliotecas”.

Justifican su pobreza poetizándola y, ciertamente, no será esta página quien le quite el honor de emular tal virtud cardinal. Si bien requiere una versión un poco más realista, a saber: hijo de liberal, en su ideología política seguía la estela familiar; fue Cronista de la villa –de lo que vivía– y alma del periódico El Enguerino,… hasta que un aciago día los prebostes de siempre se plantearon por qué “mantener” a alguien que pensaba e, incluso, escribía para difundir sus ideas. Pensado, dicho y… hecho: le quitaron la plaza de Cronista, es decir los ingresos de que vivía, y debió emigrar. Uno más.

Este golpe le llevó a refugiarse en los archivos y bibliotecas de la capital.

El patricio Serrano Morales, compadecido, se convirtió en su mecenas. Don Pedro, enguerino cabal y liberal, le agradeció tal deferencia, que le permitía subsistir, haciéndole donación de lo que tenía: su obra.

A la muerte del patricio su patrimonio bibliográfico fue cedido al Ayuntamiento del Cap y Casal. De ahí que la ingente obra de nuestro paisano sea propiedad del Ayuntamiento, pero del de Valencia, que la conserva en el edificio Hemeroteca, sito en la plaza de Maguncia de la ciudad.

Nihil novum sub sole

No fue sino hasta la alcaldía del republicano Miguel Franco cuando se recupera en Enguera políticamente su memoria.

De la escasa bibliografía local, que sobre él existe, hemos podido recoger, para información de quienes lo deseen, la siguiente:

Aparicio Palop, J. “El Presbítero D. Pedro Sucías”. Revista Enguera, 1960

Jiménez Piqueras, J.M. “Sobre la veracidad del Calendario de D. Pedro Sucías”. Rev. Enguera 1991 pags. 119 y s.

Sanz Gómez, V.M. “Pedro Sucías Aparicio: Un historiador erudito y humanista (1844-1917”. Rev. Enguera 1999 pags. 169-176.

Simón Aparicio, E. “Año 1906-2006, I Centenario Efemérides de Enguera: Don Pedro Sucías Aparicio, cronista, historiador y sacerdote”. Rev Enguera 2006, pgs.181-183.

Nos consta la existencia de otros trabajos dispersos, entre los que pueden consultarse los siguientes:

Badía Marín, V. “La Crónica de Enguera de Pedro Sucías y otras consideraciones”. Rev. Enguera 1980, pág. 48.

Ciges Pérez, M. “Itinerario lírico por las calles de Enguera: la calle de Chella”. Rev. Enguera 1972.

Jiménez Piqueras, J.M. “Hijos ilustres de Enguera don Pedro Sucías Aparicio”. Rev. El Repique 1995.

https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=explorer&chrome=true&srcid=0BwWQSCLCi0jaNGQ2YTg1NzItNmJiMy00OWRkLWJkZDgtZGE1NDEwNmZkNTRi&hl=es


1 de junio de 2011

La Vall (V).







Pepe Cerdá.

Canciones de Pascua.

Miguel Sánchiz "El Chato". Recuerdos de una vida. 2ª parte.


Miguel Sánchiz Grau es enguerino por los cuatro costados. Lector empedernido, autodidacta, buen conversador y amigo de la broma cuando llegaba el caso, nunca olvidó sus raíces a pesar de los años vividos en Tarrasa, adonde tuvo que emigrar con su familia en busca de trabajo.

Nació en Enguera el 29 de septiembre de 1921, día de San Miguel y fue bautizado en nuestra Parroquia. Nos dice: “A los 4 años fui a la escuela del Hospital Asilo S. Rafael, regido por Monjas Mercedarias. A los 10 me pasaron a las Escuelas Municipales, a la clase de D Joaquín Canet. Y añade: “Desde pequeño había que trabajar en lo que fuera para llevar unos reales a casa y lo de la escuela era algo secundario, aunque te gustase”.

Sin embargo, aunque afirma que “no he podido aprender la técnica de la escritura por carecer de estudios básicos”, su aportación literaria le puede colocar, en amplitud y calidad, junto a los escritores enguerinos más famosos. Sentado ante una vieja máquina de escribir, ha ido componiendo cientos de páginas que, dentro de su sencillez, son capaces de admirarnos. Y esto no solo por la cantidad de datos que en ellas nos ofrece (siempre tuvo una prodigiosa memoria y fue un gran observador) sino, y es lo importante, por la claridad con que cuenta sus historias y la verdad que en ellas se descubre.
 

Ha escrito buen número de “romancetes enguerinos”, algunos publicados en la revista ENGUERA. Hizo un impagable trabajo de investigación recogiendo los textos de las “Canciones de Pascua” (obra que publicaremos próximamente coincidiendo con la semana de pascuas), una parte del cual también fue reseñado en la revista ENGUERA. Apoyado en sus dotes de observación y en su prodigiosa memoria, escribió un trabajó sobre la Fábrica Piqueras y Marín (publicado en el nº 11 de “Enguera en la palabra”), que será imprescindible tanto para curiosos como para investigadores de nuestro pasado. En las “Picardías de un chiquet” nos deleita con las pasaícas de su infancia. Hacia 1990 pasó en Enguera unas Fiestas de San Antón y en un folleto contó, con exactitud ejemplar, lo que vio y experimentó. Sus muchas cartas son una fuente de interesantes informaciones sobre Enguera. Y así otros trabajos, muchos de los cuales hablan de sus actividades en Tarrasa.


Pero hoy os vamos a presentar uno de los textos que creemos más interesantes. Miguel Sánchiz lo llama “RECUERDOS DE UNA VIDA”, confeccionado entre 1944 y 1945. Con permiso del autor, lo publicaremos en esta página en dos entregas, dada su extensión. Es el documento fundamental, eso nos parece, de toda su extensa obra. Más allá de sus defectos ortográficos –que él es el primero en reconocer- su valor indudable se sostiene por las muchas informaciones que nos aporta y en la verdad que se trasluce en cada página.

Matías Aparicio Simón






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2 de mayo de 2011

Miguel Sánchiz "El Chato". Recuerdos de una vida.


Miguel Sánchiz paseando delante de su casa.


Miguel ante la imagen de San Miguel Arcángel, Patrón de su pueblo.


De don Miguel Sanchiz ya conocemos, al menos, su trabajo sobre la Industria Piqueras y Marín, trabajo publicado en esta misma colección el 14 de septiembre y undécimo número de orden.

Él se autodefine como “enguerino de izquierdas”, es decir, apasionado por todo lo de su pueblo, autodidacta y amante de su familia, su esposa, sus hijas, yernos y nietos.

De Enguera mantiene imborrables dos recuerdos de su infancia, que los retrotrae en toda su obra; a saber:

– El Colegio Asilo San Rafael y las monjas. Sobre esto, pienso, habrá que hacer una precisión relativa a que, en las fechas que referencia, el colegio lo tenían en la calle Santa Bárbara, tras marcharse las Teresianas, simultáneamente a que también tenían el Asilo donde ahora está la Residencia y, tras la postguerra, fuera en efecto sede del Colegio y del Asilo.

– San Miguel, por encima de todo, a quien cada año, mientras pudo, acompañó y que, en justa correspondencia, le correspondió en su exilio a Tarrassa, bendiciéndole en la educación de sus hijas y el amor de su esposa.

Pero, si traemos hoy el manuscrito de su vida no es por nada de esto. “Recuerdos de una vida” es el canto poético de una persona de izquierda que narra sin acritud la infancia, la guerra, la mili, el hambre, el exilio… todo ello con una literatura suelta, sin rencor, con la vitalidad de una memoria privilegiada casi octogenaria. Un solo ejemplo de lo que pretendemos decir: lean y disfruten cómo describe, a partir de la página 54, las calamidades de la posguerra sin recrearse en las miserias; entendemos que es un canto a la supervivencia en medio de la militarización.

Con todo, la obra íntegra del autor es algo que, pensamos, es conveniente conocer para quienes no hemos conocido o idealizamos, en un sentido u otro, tales fechas de nuestra historia reciente, incluidas la preguerra, la guerra, la posguerra. En este escrito Don Miguel refleja extraordinariamente cómo un autodidacta recuerda sus vivencias de tales realidades españolas en un pueblo perdido de la geografía, primero directamente en Enguera y después desde la perspectiva de quien, familiar y profesionalmente, se siente realizado en Tarrassa.

En una palabra: vean y disfruten cómo vivió, siente y ama Enrique “el Chato” su Engra…

Por nuestra parte les prometemos ir haciendo pública, en la medida que nos sea posible, la totalidad de sus escritos en entregas sucesivas.

Pepe Cerdá

La Vall IV



..."Don Jaime Palomares, que así se llamaba, decidió que debía “descolar” el pozo con la esperanza de que, al darle mayor profundidad, encontraría mayor caudal.
Se iniciaron los trabajos físicos de búsqueda de aguas y desalojo de tierras allá por los años setenta del siglo pasado, para lo que contrató los servicios de Joaquín Carrión, como barrenero, a quien acompañaba como ayudante Vicentín el “Mozo”. En superficie permanecían Enrique Beneyto, el Chorrillero, y Rafael Simón Cerdá, el “lotero”.
Para el movimiento y desalojo del material extraído contrató los servicios de la empresa de Vicente, el de Chella, quien con sus tractores y los aprendices Jaime Guillén y Emilio Úbeda realizaron estos trabajos..."



 
 

29 de marzo de 2011

La Vall (III).


Pepe Cerdá.






La Vall (II).





"...con cuidada hornacina, reja y paño con candado, permite observar la cadena y el cubo, así como una serie de cables, pienso, de electricidad. En la parte posterior mantiene su lavadero.
El entorno, muy cuidado y coqueto, quiere rememorar los veraneos de las familias de haberes de la primera parte del siglo pasado en la canícula enguerina. Ello aún a pesar que la actual perforación no es sino una nueva, bien que conectada mediante una mina al antiguo y pobre acuífero..."

Pepe Cerdá.

27 de febrero de 2011

La Vall (I).

"La Vall" es como los enguerinos llamamos al valle en el que se asienta la Villa y se localizan las tierras más fértiles del término municipal.

Hace unos años padecí un episodio coronario, fruto del cual anticipé mi regreso de vivir en el pueblo y acondicioné la caseta que, en un campo de La Higüela, me legaran mis padres.

Como los médicos me prescribieron, dentro de un amplio conjunto de medidas, mantener mi estado físico en forma. Ello me llevó a la práctica diaria de caminar casi dos horas diarias. Como el caminar cada día por la misma ruta me recordaba la imagen de los machos rodando en las eretas con los ojos cubiertos o el asno en la noria, decidí buscarme una excusa para ir cambiando de rutas.

Por lo demás, la vecindad con los grandes pozos morunos existentes en Banacancil, Benamil y Norillas, así como por el subconsciente colectivo de que mi pueblo formaba parte del árido secano del interior valenciano… digo, tomé la decisión de ir conociendo los diferentes pozos, en principio, y fuentes o balsas, posteriormente.

Así pues, fruto de mi enfermedad, del tratamiento médico de la misma, así como del aburrimiento en la monotonía llegué a compilar un extraordinario y desconocido, pienso que no sólo por mí, retazo de la vida de mi pueblo.

Las conclusiones derivadas del trabajo las deben poner ustedes.

Por mi parte, decirles que he llegado a la conclusión siguiente: ¡cómo se agudiza la mente ante la necesidad!

Hoy todos afirmamos que nos encontramos flotando sobre una inmensa laguna o mar de agua. Sí, eso lo afirmamos hoy. Lo significativo, empero, es cómo llegaron a ello nuestros antepasados. El trabajo no quiere ser sino un canto a todos ellos: a cuantos fueron capaces de tomar las herramientas y comenzar a cavar hacia el centro de la tierra.

En efecto, agua hay y la había…

En efecto, agua hay y la había… ¡para los de siempre!, dejamos escrito en referencia a los que mandaban, porque ¿sabíamos o, simplemente, intuíamos que las fincas con sus nacimientos de Lucena, Navalón, Fraga y el Barranco del Huerto, por no poner sino unos pocos ejemplos, fueron propiedades en explotación directa del “señor” de turno? ¿O acaso, no ocurrió lo mismo en las explotaciones con pozos subterráneos como en Toñuna o la Cañá Rufina?

Todo ello sin hacer referencia al agua industrial, cuyos caudales también analizaremos; la Fuente de Marzo, el Canal subterráneo que cruzaba la Villa –aquel que, tras historias tremebundas en noches de invierno junto al fuego, nos impedía conciliar el sueño–, así como el más reciente del Surió, donde con posterioridad se establecería el Matadero…

Aguas que, al menos desde la Reconquista, nos consta ya por escrito su asignación y libre disposición a la Corona que podía enajenarlas o retenerlas, cual han llegado a nuestros días la Albufera de Valencia y el resto de cauces o humedales…

En algún momento también habrá que hacer referencia a la incidencia que sobre nuestros ancestros tuvieron personajes exógenos a nosotros, especialmente sobre los coetáneos de cada uno de ellos y, sobre todo, sobre las generaciones posteriores.

Así, de la influencia de Cavanilles tenemos amplia repercusión en las páginas de don Pedro Sucías, así como en El Enguerino. Fruto de aquellas aportaciones fue la llegada a nuestros campos de los primeros artefactos y mecanización de sistemas de extracción de aguas del subsuelo, como por ejemplo las norias en sus diferentes tipos y modelos.

De la influencia que tuvo el doctor ingeniero don Eugenio de Ondovilla y Sotés sobre el pensamiento de los enguerinos del segundo tercio del siglo XX no pensamos puedan existir serias dudas pues, aunque no disponemos de suficiente material escrito, sí es curiosa la coincidencia temporal entre su estancia en la población, así como el rechazo frontal que hizo a las distintas alternativas de conducción de aguas de manantiales a la población, y la aparición de las primeras perforaciones de nuevos caudales en la época moderna.

El esquema en que descansan tanto los trabajos ya hechos públicos –como los relativos al consumo de agua (4) y el titulado “Benacancil: camino y barranco”– como los que pensamos ir presentando, es el siguiente:


I.- Abrevaderos en la:
I.1. Redonda
I.1.1. El arco de los abrevaderos oficiales
I.1.2. Otros puntos de agua
I.2. Contrarredonda
I.3. Altos

II.- Agricultura de:
II.1. La Vall
II.1.1.Vall
II.1.2. Norias
II.1.3. Primores
II.1.4. Agricultura de subsistencia
II.2. Cañà L´hinojo
II.3. Perforaciones

III.- Industrias
III.1. Bodegas de vino
III.2. Molinos de harinas
III.3. El Curtidor de Santa Teresa
III.4. Hornos de pancocer: tahonas
III.5. Tintorerías
III.6. Almaceras
III.7. Caleras
III.8. Conservas
III.9. Carnicerías
III.10. Lácteas
III.11. Tabaco: puretes

IV.- Consumo humano
IV.1. El pozo de Antanilla
IV.2. Agua para el pueblo
IV.3. Puntos de agua en las vías antiguas.

Como podrá observarse, repasando los restos que nos aún perduran de los antiguos, queda cuando menos un poco fuerte seguir manteniendo aquello de que “no teníamos agua”. Habrá que comenzar a afirmar algo más real como, por ejemplo, “no podíamos disponer de agua” porque unos pocos, que sí disponían, no tenían interés en cambiar la situación.
 
Pepe Cerdá.


22 de febrero de 2011

El telar manual.



"Aún viven muchos hombres y mujeres que iniciaron sus años de trabajo delante de un telar de mano como tejedores. Aunque se alternaba esa actividad con la agricultura ya que la campaña de los telares solo duraba unos cuantos meses. Por eso existía la necesidad de tantos telares, pues en un corto espacio de tiempo había que abastecer el extenso mercado al cual iban destinados los artículos fabricados en Enguera. Y, como queda dicho, el noventa por ciento de los telares se encontraban en las viviendas de los mismos tejedores ...".



José Marín Tortosa



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8 de febrero de 2011

Guía de árboles y plantas significativas del Barranco de La Carrasca.


"El Barranco de la Carrasca es uno de los enclaves ecológicos más importante del término de Enguera.
La situación del barranco, alejado del principal núcleo de población (a 17 kilómetros de Enguera), así como su difícil acceso, la ausencia de incendios recientes y su orientación estratégica, hace que estemos ante un bosque muy poco degradado.
Este barranco tiene la particularidad que está orientado hacia el este, por lo que presenta una ladera orientada hacia el norte en la que la insolación es mínima incluso en el verano y una ladera orientada hacia el sur en la que la insolación es permanente tanto en el verano como en el invierno.
Estas condiciones tan especiales hacen que se generen microclimas totalmente diferentes en ambas laderas. Mientras que en la ladera norte la humedad permanece incluso en las peores etapas de sequía, ya que la evapotraspiración del agua del suelo es mínima. En la ladera sur la escasez de recursos hídricos es evidente, ya que por un lado la fuerte pendiente hace que el agua de lluvia se pierda rápidamente y por otro lado, que la evapotraspiración del suelo sea máxima debido a tantas horas de insolación.
Todo esto hace que a lo largo de todo el barranco nos encontremos con una gran variedad de especies vegetales. Así pues, en la ladera sur encontramos especies bien adaptadas a largos periodos de sequía como son: pinos carrascos, algunas carrascas y pinos rodenos, palmitos, espinos negros, coscojas, esparto, enebros, aliagas, romeros, jara blanca, jara mora……. En la ladera norte las especies que encontramos son las típicas de zonas con bastante humedad, especies arbóreas como son el roble valenciano y algunas higueras; especies arbustíferas como la cornicabra, el madroño, el durillo, el lentisco y el rusco; plantas trepadoras como la zarzaparrilla, la zarzamora, la hiedra, la rubia peregrina y la madreselva; algunas herbáceas como el té de roca, la pebrilla y la zamarrilla; por último, podemos encontrar helechos como el polipodio y la doradilla...".


Santiago Sánchez García.


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25 de enero de 2011

Agua para consumo humano (II).


"...Es el típico pozo que recuerdo retener de los gravados de las casas de campos que ilustraban mis lecturas infantiles: en la hondonada, con humedales próximos o cercanos a un desaguador y con algún árbol, preferentemente frutal, como señal de identificación.
Pues bien, en este pozo se dan todos y cada uno de dichos elementos que mi memoria recuerda; aquí el árbol es un granado. Sólo una variante: si en mis lecturas no se hacía mención a la posibilidad de que se secaran los años de sequía, salvo que fuera un cuento de miedo, éste sí solía ser parco en aguas..."

Pepe Cerdá.


17 de enero de 2011

Agua para consumo humano (I).




"Aunque pensamos que no siempre debió ser así, lo cierto y verdad es que, llegado un momento histórico, nuestros antepasados decidieron buscar el agua para su consumo en los pozos.
En efecto, pienso que tal vez fuera interesante llegar a conocer qué entendían los antiguos enguerinos por fuente, por manantial, por excavación y por pozo. Y digo esto porque, por ejemplo, en los escritos de P. Sucías parece que, para los hombres del siglo XIX, se entremezcla los conceptos y las palabras..."


Pepe Cerdá.


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La Plaza, con la fuente de Garnelo en su centro.





6 de enero de 2011

D. Juan Soto Bordés.

Espero en ti.
¡ Oh, Señor, que en la cruz estás clavado
por las culpas de tantos pecadores.!
Tú pudiste evitarte los horrores
y el martirio de ser crucificado.

Pero estabas por Dios predestinado
para crueles tormentos y dolores,
y abrazado a la cruz de tus amores
redimiste a los hombres del pecado.

Y cumplida quedó la profecía
de tu Vida, tu Muerte y tu Ascensión,
principìo y fin de toda la Verdad.

Y radiante de amor y de alegría,
Tú llevaste al humano corazón
esperanzas de dulce eternidad.

Juan Soto Bordés.

Don Juan Soto Bordés, nació en Enguera en una familia de seis hermanos, a saber: María, Salvador, José María –que fuera Provincial de los Escolapios de Valencia en tres ocasiones– y Juan. Sus padres y la hermana mayor –a quien las personas de más edad llegaron a conocer como viuda de Martínez– llegaron a Enguera en 1885 como consecuencia del traslado de su padre al puesto de Secretario municipal. En 1899, siendo muy pequeño falleció su madre.

Con posterioridad, en 1905, se traslada con su familia a Valencia y, posteriormente, a Madrid. Ello le obliga a dejar su pueblo natal en plena juventud, pero sus recuerdos y vivencias quedaron impresos en su retina, sentimientos y alma, de manera que Enguera la llevaba en el corazón. Por las fiestas de San Miguel solía visitar la Villa y pasar unos días con los familiares, reanudando la amistad con los viejos conocidos.
En la terraza de su casa, el 1 de julio de 1966.

Vivió casi toda su vida en Madrid. El día 18 de enero de 1918 contrajo matrimonio con Dª Dolores Hesles Rodríguez, naciendo su primera hija el día 10 de noviembre del mismo año. De dicho matrimonio nacieron 8 hijos: Sor Maria de La Concepción, Sor María José, Sor Maria Teresa, Sor Úrsula, Maria Isabel, Juan, Maria Dolores y Maria Milagros. En la actualidad solamente viven Sor Úrsula y Sor Maria Teresa que, junto a las otras dos religiosas, profesaron todas cuatro como Hermanas de la Caridad.

Trabajó en Correos (Cibeles-Madrid), en el Palacio de Comunicaciones. Tuvo allí su despacho como Jefe Superior y más tarde como Secretario General de Correos, siendo tal su dedicación al trabajo que, incluso después de su jubilación, solía acudir hasta que sus fuerzas y la edad se lo permitieron.

Su esposa había fallecido el 21 de agosto de 1958,mientras él lo hizo el dia 10 de noviembre de 1976, fecha del cumpleaños de su hija mayor, en su casa de la calle Zurbano de Madrid, acompañado de sus hijas, después de haber recibido los Santos Sacramentos. Está enterrado en Madrid, en el cementerio de Nuestra Señora de La Almudena, en compañía de su esposa, de su padre José Maria Soto Aznar y dos de sus hijas.
D. Juan Soto acompañado por sus hijas el día del padre de 1971.

Toda su vida fue un ejemplo de trabajo, abnegación y amor a la familia, siendo sus hijos imitadores de él en sus diversas Carreras profesionales. Buena prueba de sus sentimientos religiosos, de su resignación ante el dolor, del cariño de sus hijos y de su hogar son los poemas que hemos seleccionado, así como su acendrado amor a Enguera.


A continuación ofrecemos una recopilación de algunos de los poemas de D. Juan Soto Bordés, realizada por José Antonio Palop Ibáñez y publicados en las revistas "A nuestros jóvenes" y "Enguera":

                                                       ACCESO AL DOCUMENTO.

27 de diciembre de 2010

El pozo de Antanilla



"Para comenzar, y tratando de evitar confusiones, el pozo de Antanilla yo lo he llegado a conocer abrevadero, aunque hoy, si no como abrevadero, sí puede observarse por quien camine hacia la Mota y se fije en el fondo del barranco, a la altura del inicio del camino al Matadero. Allí, en el fondo y rodeado de ejemplares de ese árbol tan típico del enclave, se pueden observar los restos de lo que debió ser algo importante en la vida de Enguera y, al parecer, continúa sirviendo como tema de discusión a los eruditos en la historia de la Villa...".


Pepe Cerdá.

17 de diciembre de 2010

Frutos, personajes y obras.


Siguiendo el símil de las plantas, en este tercer capítulo hablaremos del resultado visible de los otros dos capítulos anteriores: raíces y tronco.
No será una relación exhaustiva. Vamos simplemente a ver algunos ejemplos de la herencia que hemos recibido gracias al esfuerzo de nuestros mayores. Aquello que consideramos típicamente nuestro.

José Miguel Jiménez Piqueras.


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9 de diciembre de 2010

Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres. José María Albiñana Sanz. Anexos.

Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres. José María Albiñana Sanz: Anexos.






Llegamos con ésta a la última parte de la obra del Dr.Albiñana, que semana tras semana hemos publicado gracias a la inestimable colaboración de su familia, que nos ha facilitado acceder y conocer tal vez la obra más completa escrita sobre Enguera en el último siglo, así como al autor de la misma, un enguerino que ocupó responsabilidades en las más altas instancias del Estado y que contribuyó de forma notoria mediante su legado al mundo de la ciencia, del humanismo y de la política.

A pesar de los 81 años con los que cuenta el original mecanografiado, las nuevas tecnologías nos han permitido digitalizarlo y ofrecer un facsímil de su original.

30 de noviembre de 2010

Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres. José María Albiñana Sanz. Biográfica.


Placa realizada por Garnelo, otro hijo ilustre de Enguera,  dando nombre a la calle dedicada.



Llegamos con ésta, a la penúltima parte de la obra "Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres", que José María Albiñana Sanz dedicó al análisis de la vida y obra de hijos ilustres de Enguera, desde una perspectiva de finales de la década de los años XX del siglo pasado.





24 de noviembre de 2010

Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres. José María Albiñana Sanz. Monumental.

Llegamos en la presente entrega, a la parte de la obra "Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres" que José María Albiñana dedicó a los monumentos de Enguera.



San Miguel Arcángel por Garnelo. Años 30.

Pila Bautismal de la Parroquia de San Miguel Arcángel de Enguera (el Dr. Albiñana destacó el detalle de la serpiente).

La calle principal tal y como la vió el Dr. Albiñana.



18 de noviembre de 2010

Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres. José María Albiñana Sanz. Historia.


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Continuando con la serie iniciada hace dos semanas,  presentamos su segundo capítulo (tras el índice), el referido a la Historia. Consta de 316 páginas y  forma parte de la obra Dr. Albiñana "Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres".
El Dr.Albiñana destacó la importancia de la Orden de Santiago.


El Dr. Albiñana fue el primero que describió las pinturas rupestres de Enguera. 
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Esquema de la obra. Mecanografiado en 1929 e incluido en el índice.