Web dedicada a la recopilación de documentos de autores enguerinos, o de otros que han escrito sobre nuestro pueblo, contribuyendo a la formación de la cultura escrita autóctona de Enguera.

29 de marzo de 2011

La Vall (III).


Pepe Cerdá.






La Vall (II).





"...con cuidada hornacina, reja y paño con candado, permite observar la cadena y el cubo, así como una serie de cables, pienso, de electricidad. En la parte posterior mantiene su lavadero.
El entorno, muy cuidado y coqueto, quiere rememorar los veraneos de las familias de haberes de la primera parte del siglo pasado en la canícula enguerina. Ello aún a pesar que la actual perforación no es sino una nueva, bien que conectada mediante una mina al antiguo y pobre acuífero..."

Pepe Cerdá.

27 de febrero de 2011

La Vall (I).

"La Vall" es como los enguerinos llamamos al valle en el que se asienta la Villa y se localizan las tierras más fértiles del término municipal.

Hace unos años padecí un episodio coronario, fruto del cual anticipé mi regreso de vivir en el pueblo y acondicioné la caseta que, en un campo de La Higüela, me legaran mis padres.

Como los médicos me prescribieron, dentro de un amplio conjunto de medidas, mantener mi estado físico en forma. Ello me llevó a la práctica diaria de caminar casi dos horas diarias. Como el caminar cada día por la misma ruta me recordaba la imagen de los machos rodando en las eretas con los ojos cubiertos o el asno en la noria, decidí buscarme una excusa para ir cambiando de rutas.

Por lo demás, la vecindad con los grandes pozos morunos existentes en Banacancil, Benamil y Norillas, así como por el subconsciente colectivo de que mi pueblo formaba parte del árido secano del interior valenciano… digo, tomé la decisión de ir conociendo los diferentes pozos, en principio, y fuentes o balsas, posteriormente.

Así pues, fruto de mi enfermedad, del tratamiento médico de la misma, así como del aburrimiento en la monotonía llegué a compilar un extraordinario y desconocido, pienso que no sólo por mí, retazo de la vida de mi pueblo.

Las conclusiones derivadas del trabajo las deben poner ustedes.

Por mi parte, decirles que he llegado a la conclusión siguiente: ¡cómo se agudiza la mente ante la necesidad!

Hoy todos afirmamos que nos encontramos flotando sobre una inmensa laguna o mar de agua. Sí, eso lo afirmamos hoy. Lo significativo, empero, es cómo llegaron a ello nuestros antepasados. El trabajo no quiere ser sino un canto a todos ellos: a cuantos fueron capaces de tomar las herramientas y comenzar a cavar hacia el centro de la tierra.

En efecto, agua hay y la había…

En efecto, agua hay y la había… ¡para los de siempre!, dejamos escrito en referencia a los que mandaban, porque ¿sabíamos o, simplemente, intuíamos que las fincas con sus nacimientos de Lucena, Navalón, Fraga y el Barranco del Huerto, por no poner sino unos pocos ejemplos, fueron propiedades en explotación directa del “señor” de turno? ¿O acaso, no ocurrió lo mismo en las explotaciones con pozos subterráneos como en Toñuna o la Cañá Rufina?

Todo ello sin hacer referencia al agua industrial, cuyos caudales también analizaremos; la Fuente de Marzo, el Canal subterráneo que cruzaba la Villa –aquel que, tras historias tremebundas en noches de invierno junto al fuego, nos impedía conciliar el sueño–, así como el más reciente del Surió, donde con posterioridad se establecería el Matadero…

Aguas que, al menos desde la Reconquista, nos consta ya por escrito su asignación y libre disposición a la Corona que podía enajenarlas o retenerlas, cual han llegado a nuestros días la Albufera de Valencia y el resto de cauces o humedales…

En algún momento también habrá que hacer referencia a la incidencia que sobre nuestros ancestros tuvieron personajes exógenos a nosotros, especialmente sobre los coetáneos de cada uno de ellos y, sobre todo, sobre las generaciones posteriores.

Así, de la influencia de Cavanilles tenemos amplia repercusión en las páginas de don Pedro Sucías, así como en El Enguerino. Fruto de aquellas aportaciones fue la llegada a nuestros campos de los primeros artefactos y mecanización de sistemas de extracción de aguas del subsuelo, como por ejemplo las norias en sus diferentes tipos y modelos.

De la influencia que tuvo el doctor ingeniero don Eugenio de Ondovilla y Sotés sobre el pensamiento de los enguerinos del segundo tercio del siglo XX no pensamos puedan existir serias dudas pues, aunque no disponemos de suficiente material escrito, sí es curiosa la coincidencia temporal entre su estancia en la población, así como el rechazo frontal que hizo a las distintas alternativas de conducción de aguas de manantiales a la población, y la aparición de las primeras perforaciones de nuevos caudales en la época moderna.

El esquema en que descansan tanto los trabajos ya hechos públicos –como los relativos al consumo de agua (4) y el titulado “Benacancil: camino y barranco”– como los que pensamos ir presentando, es el siguiente:


I.- Abrevaderos en la:
I.1. Redonda
I.1.1. El arco de los abrevaderos oficiales
I.1.2. Otros puntos de agua
I.2. Contrarredonda
I.3. Altos

II.- Agricultura de:
II.1. La Vall
II.1.1.Vall
II.1.2. Norias
II.1.3. Primores
II.1.4. Agricultura de subsistencia
II.2. Cañà L´hinojo
II.3. Perforaciones

III.- Industrias
III.1. Bodegas de vino
III.2. Molinos de harinas
III.3. El Curtidor de Santa Teresa
III.4. Hornos de pancocer: tahonas
III.5. Tintorerías
III.6. Almaceras
III.7. Caleras
III.8. Conservas
III.9. Carnicerías
III.10. Lácteas
III.11. Tabaco: puretes

IV.- Consumo humano
IV.1. El pozo de Antanilla
IV.2. Agua para el pueblo
IV.3. Puntos de agua en las vías antiguas.

Como podrá observarse, repasando los restos que nos aún perduran de los antiguos, queda cuando menos un poco fuerte seguir manteniendo aquello de que “no teníamos agua”. Habrá que comenzar a afirmar algo más real como, por ejemplo, “no podíamos disponer de agua” porque unos pocos, que sí disponían, no tenían interés en cambiar la situación.
 
Pepe Cerdá.


22 de febrero de 2011

El telar manual.



"Aún viven muchos hombres y mujeres que iniciaron sus años de trabajo delante de un telar de mano como tejedores. Aunque se alternaba esa actividad con la agricultura ya que la campaña de los telares solo duraba unos cuantos meses. Por eso existía la necesidad de tantos telares, pues en un corto espacio de tiempo había que abastecer el extenso mercado al cual iban destinados los artículos fabricados en Enguera. Y, como queda dicho, el noventa por ciento de los telares se encontraban en las viviendas de los mismos tejedores ...".



José Marín Tortosa



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8 de febrero de 2011

Guía de árboles y plantas significativas del Barranco de La Carrasca.


"El Barranco de la Carrasca es uno de los enclaves ecológicos más importante del término de Enguera.
La situación del barranco, alejado del principal núcleo de población (a 17 kilómetros de Enguera), así como su difícil acceso, la ausencia de incendios recientes y su orientación estratégica, hace que estemos ante un bosque muy poco degradado.
Este barranco tiene la particularidad que está orientado hacia el este, por lo que presenta una ladera orientada hacia el norte en la que la insolación es mínima incluso en el verano y una ladera orientada hacia el sur en la que la insolación es permanente tanto en el verano como en el invierno.
Estas condiciones tan especiales hacen que se generen microclimas totalmente diferentes en ambas laderas. Mientras que en la ladera norte la humedad permanece incluso en las peores etapas de sequía, ya que la evapotraspiración del agua del suelo es mínima. En la ladera sur la escasez de recursos hídricos es evidente, ya que por un lado la fuerte pendiente hace que el agua de lluvia se pierda rápidamente y por otro lado, que la evapotraspiración del suelo sea máxima debido a tantas horas de insolación.
Todo esto hace que a lo largo de todo el barranco nos encontremos con una gran variedad de especies vegetales. Así pues, en la ladera sur encontramos especies bien adaptadas a largos periodos de sequía como son: pinos carrascos, algunas carrascas y pinos rodenos, palmitos, espinos negros, coscojas, esparto, enebros, aliagas, romeros, jara blanca, jara mora……. En la ladera norte las especies que encontramos son las típicas de zonas con bastante humedad, especies arbóreas como son el roble valenciano y algunas higueras; especies arbustíferas como la cornicabra, el madroño, el durillo, el lentisco y el rusco; plantas trepadoras como la zarzaparrilla, la zarzamora, la hiedra, la rubia peregrina y la madreselva; algunas herbáceas como el té de roca, la pebrilla y la zamarrilla; por último, podemos encontrar helechos como el polipodio y la doradilla...".


Santiago Sánchez García.


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25 de enero de 2011

Agua para consumo humano (II).


"...Es el típico pozo que recuerdo retener de los gravados de las casas de campos que ilustraban mis lecturas infantiles: en la hondonada, con humedales próximos o cercanos a un desaguador y con algún árbol, preferentemente frutal, como señal de identificación.
Pues bien, en este pozo se dan todos y cada uno de dichos elementos que mi memoria recuerda; aquí el árbol es un granado. Sólo una variante: si en mis lecturas no se hacía mención a la posibilidad de que se secaran los años de sequía, salvo que fuera un cuento de miedo, éste sí solía ser parco en aguas..."

Pepe Cerdá.


17 de enero de 2011

Agua para consumo humano (I).




"Aunque pensamos que no siempre debió ser así, lo cierto y verdad es que, llegado un momento histórico, nuestros antepasados decidieron buscar el agua para su consumo en los pozos.
En efecto, pienso que tal vez fuera interesante llegar a conocer qué entendían los antiguos enguerinos por fuente, por manantial, por excavación y por pozo. Y digo esto porque, por ejemplo, en los escritos de P. Sucías parece que, para los hombres del siglo XIX, se entremezcla los conceptos y las palabras..."


Pepe Cerdá.


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La Plaza, con la fuente de Garnelo en su centro.





6 de enero de 2011

D. Juan Soto Bordés.

Espero en ti.
¡ Oh, Señor, que en la cruz estás clavado
por las culpas de tantos pecadores.!
Tú pudiste evitarte los horrores
y el martirio de ser crucificado.

Pero estabas por Dios predestinado
para crueles tormentos y dolores,
y abrazado a la cruz de tus amores
redimiste a los hombres del pecado.

Y cumplida quedó la profecía
de tu Vida, tu Muerte y tu Ascensión,
principìo y fin de toda la Verdad.

Y radiante de amor y de alegría,
Tú llevaste al humano corazón
esperanzas de dulce eternidad.

Juan Soto Bordés.

Don Juan Soto Bordés, nació en Enguera en una familia de seis hermanos, a saber: María, Salvador, José María –que fuera Provincial de los Escolapios de Valencia en tres ocasiones– y Juan. Sus padres y la hermana mayor –a quien las personas de más edad llegaron a conocer como viuda de Martínez– llegaron a Enguera en 1885 como consecuencia del traslado de su padre al puesto de Secretario municipal. En 1899, siendo muy pequeño falleció su madre.

Con posterioridad, en 1905, se traslada con su familia a Valencia y, posteriormente, a Madrid. Ello le obliga a dejar su pueblo natal en plena juventud, pero sus recuerdos y vivencias quedaron impresos en su retina, sentimientos y alma, de manera que Enguera la llevaba en el corazón. Por las fiestas de San Miguel solía visitar la Villa y pasar unos días con los familiares, reanudando la amistad con los viejos conocidos.
En la terraza de su casa, el 1 de julio de 1966.

Vivió casi toda su vida en Madrid. El día 18 de enero de 1918 contrajo matrimonio con Dª Dolores Hesles Rodríguez, naciendo su primera hija el día 10 de noviembre del mismo año. De dicho matrimonio nacieron 8 hijos: Sor Maria de La Concepción, Sor María José, Sor Maria Teresa, Sor Úrsula, Maria Isabel, Juan, Maria Dolores y Maria Milagros. En la actualidad solamente viven Sor Úrsula y Sor Maria Teresa que, junto a las otras dos religiosas, profesaron todas cuatro como Hermanas de la Caridad.

Trabajó en Correos (Cibeles-Madrid), en el Palacio de Comunicaciones. Tuvo allí su despacho como Jefe Superior y más tarde como Secretario General de Correos, siendo tal su dedicación al trabajo que, incluso después de su jubilación, solía acudir hasta que sus fuerzas y la edad se lo permitieron.

Su esposa había fallecido el 21 de agosto de 1958,mientras él lo hizo el dia 10 de noviembre de 1976, fecha del cumpleaños de su hija mayor, en su casa de la calle Zurbano de Madrid, acompañado de sus hijas, después de haber recibido los Santos Sacramentos. Está enterrado en Madrid, en el cementerio de Nuestra Señora de La Almudena, en compañía de su esposa, de su padre José Maria Soto Aznar y dos de sus hijas.
D. Juan Soto acompañado por sus hijas el día del padre de 1971.

Toda su vida fue un ejemplo de trabajo, abnegación y amor a la familia, siendo sus hijos imitadores de él en sus diversas Carreras profesionales. Buena prueba de sus sentimientos religiosos, de su resignación ante el dolor, del cariño de sus hijos y de su hogar son los poemas que hemos seleccionado, así como su acendrado amor a Enguera.


A continuación ofrecemos una recopilación de algunos de los poemas de D. Juan Soto Bordés, realizada por José Antonio Palop Ibáñez y publicados en las revistas "A nuestros jóvenes" y "Enguera":

                                                       ACCESO AL DOCUMENTO.

27 de diciembre de 2010

El pozo de Antanilla



"Para comenzar, y tratando de evitar confusiones, el pozo de Antanilla yo lo he llegado a conocer abrevadero, aunque hoy, si no como abrevadero, sí puede observarse por quien camine hacia la Mota y se fije en el fondo del barranco, a la altura del inicio del camino al Matadero. Allí, en el fondo y rodeado de ejemplares de ese árbol tan típico del enclave, se pueden observar los restos de lo que debió ser algo importante en la vida de Enguera y, al parecer, continúa sirviendo como tema de discusión a los eruditos en la historia de la Villa...".


Pepe Cerdá.

17 de diciembre de 2010

Frutos, personajes y obras.


Siguiendo el símil de las plantas, en este tercer capítulo hablaremos del resultado visible de los otros dos capítulos anteriores: raíces y tronco.
No será una relación exhaustiva. Vamos simplemente a ver algunos ejemplos de la herencia que hemos recibido gracias al esfuerzo de nuestros mayores. Aquello que consideramos típicamente nuestro.

José Miguel Jiménez Piqueras.


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9 de diciembre de 2010

Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres. José María Albiñana Sanz. Anexos.

Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres. José María Albiñana Sanz: Anexos.






Llegamos con ésta a la última parte de la obra del Dr.Albiñana, que semana tras semana hemos publicado gracias a la inestimable colaboración de su familia, que nos ha facilitado acceder y conocer tal vez la obra más completa escrita sobre Enguera en el último siglo, así como al autor de la misma, un enguerino que ocupó responsabilidades en las más altas instancias del Estado y que contribuyó de forma notoria mediante su legado al mundo de la ciencia, del humanismo y de la política.

A pesar de los 81 años con los que cuenta el original mecanografiado, las nuevas tecnologías nos han permitido digitalizarlo y ofrecer un facsímil de su original.

30 de noviembre de 2010

Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres. José María Albiñana Sanz. Biográfica.


Placa realizada por Garnelo, otro hijo ilustre de Enguera,  dando nombre a la calle dedicada.



Llegamos con ésta, a la penúltima parte de la obra "Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres", que José María Albiñana Sanz dedicó al análisis de la vida y obra de hijos ilustres de Enguera, desde una perspectiva de finales de la década de los años XX del siglo pasado.





24 de noviembre de 2010

Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres. José María Albiñana Sanz. Monumental.

Llegamos en la presente entrega, a la parte de la obra "Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres" que José María Albiñana dedicó a los monumentos de Enguera.



San Miguel Arcángel por Garnelo. Años 30.

Pila Bautismal de la Parroquia de San Miguel Arcángel de Enguera (el Dr. Albiñana destacó el detalle de la serpiente).

La calle principal tal y como la vió el Dr. Albiñana.



18 de noviembre de 2010

Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres. José María Albiñana Sanz. Historia.


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Continuando con la serie iniciada hace dos semanas,  presentamos su segundo capítulo (tras el índice), el referido a la Historia. Consta de 316 páginas y  forma parte de la obra Dr. Albiñana "Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres".
El Dr.Albiñana destacó la importancia de la Orden de Santiago.


El Dr. Albiñana fue el primero que describió las pinturas rupestres de Enguera. 
Acceso al documento


Esquema de la obra. Mecanografiado en 1929 e incluido en el índice.

12 de noviembre de 2010

Nuevo Blog: "De Parla Enguerina".


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"Es extraordinario cómo ha llegado hasta nuestros días la manera curiosísima de expresarse  en un lenguaje arcaico, muy rico en matices y que los enguerinos conservan ufanos conversando entre ellos. El vocabulario es tan completo que componen versos y prosa literaria de mérito..."

Rafael Roca Miquel.
Diario "Levante" de 13 de septiembre de 1970.


Presentamos un nuevo espacio que hemos creado en la Red sobre nuestra cultura autóctona:

9 de noviembre de 2010

Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres. José María Albiñana Sanz. Geografía.


Enguera. Vista general de la Villa.
(Clicar imagen para ampliarla).

Hoy presentamos la primera parte de "Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres" dedicada a Geografía, en la que el Dr. Abiñana describe con una precisión y redacción magistral los aspectos físicos, organizativos, económicos y humanos de Enguera en el año 1929.



Vista hacia la Canal del Hinojo desde el mirador de El Majo, en plena serranía enguerina.



Enguera. La Cruz de piedra.


2 de noviembre de 2010

Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres. José María Albiñana Sanz. Índices.




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Cementerio de mi pueblo



Tumba de José María Albiñana Sanz en el cementerio de su pueblo al que tanto añoraba:  Enguera.


Cementerio de mi pueblo,
de mi pueblo valenciano:
¡ Cómo te recuerdo , mientras
por el mundo voy errando!.
¡Cementerio pequeñito,
todo pintado de blanco,
que aroman menudas flores
y guardan cipreses altos.!
Cuanto más lejos me encuentro,
más cerca te estoy mirando,
con tus nichos de ladrillo,
tus cruces y tu calvario.
En lo alto de una cuesta
se levanta tu cercado:
¡ Esa cuesta es el camino
que va al eterno descanso.!
Hay a tu entrada una ermita,
y en la ermita un altar santo;
y en el altar, una imagen
de Cristo crucificado.
Por allí desfilan , mudos,
los cuerpos de mis paisanos
cuando ,inertes, de la tierra
van a buscar el regazo.
Y el Cristo que allí preside
desfile tan prolongado
a todos mira, piadoso,
por sus almas procurando.
Desde la ermita que guarda
la entrada del Camposanto,
ven, aunque ausentes, mis ojos
el valle bien cultivado:
Enfrente , los verdes montes
con regueros y barrancos,
y un pico que mira al cielo,
con una cruz en lo alto.
¡Montes por los que trepaba
allá en mis primeros años,
entre olorosos romeros
y tomillos perfumados.!
En un extremo , la villa
con su esbelto campanario;
y sobre un cerro que mira
la raya del mar lontano,
se alza la pesadumbre
de un castillo arruinado,
recuerdo , tal vez ,de luchas
entre moros y cristianos.
Fundida en el horizonte,
más hacia el fondo, allá abajo,
veo la blanca silueta
de los pueblos comarcanos.
¡ Cementerio de mi pueblo,
cómo mte estoy recordando
desde estas lejanas tierras,
en el suelo mejicano.!
¿ Qué tienes, que tánto atraes
mis recuerdos y mis cantos.?
Yo he visto en mis correrías
del continente africano mezquitas y minaretes,
morabitos y palacios.
Y en lo que fue Antigua Grecia,
emporio del arte clásico,
han admirado mis ojos
los bellos templos paganos:
El Partenón , Atenas;
los recintos de Esculapio
y el Panteon que Artemisa
levantó en Halicarnaso.
He contemplado en Italia
alcázares de arte magno,
en las calles florentinas
y en los parques venecianos.
Y en Génova,la dormida
Ninfa del Mediterráneo,
he visto en sus cementerios
más que tumbas relicarios
cincelados por el genio
en el bronce y en el mármol.
Desde el cielo del Oriente
hasta el cielo americano,
todo lo han visto mis ojos,
todo, todo;y , sin embargo,
nada encuentro, cementerio,
cementerio bienamado,
que pueda parangonarse
con tus nichos solitarios,
y tus cipreses guardianes,
y tus muros blanqueados,
y tu ermita, y tus altares,
y el Cristo crucificado.
¡ Porque el polvo de tu suelo
que el agua convierte en fango,
cubre los restos queridos
de los que a mí me engendraron...!
Allí por siempre reposan
mis padres y mis hermanos:
Allí quiero yo encontrar,
igual que ellos , descanso.
¡Que aquél Cristo de la ermita
que contempla a los finados,
me contemple a mí también
cuando vaya desfilando.!
¡Cementerio de mi pueblo,
todo pintado de blanco,
que aroman menudas flores
y guardan cipreses altos.!
Por eso,en mis lejanías,
siempre te estoy recordando;
por eso pienso en tus cruces,
por eso te quiero tanto:
¡ Porque has de guardar mis huesos
junto a otros restos amados...!

José María Albiñana Sanz.
Gentileza de J.A.Palop Ibáñez



Así, con estos versos del Dr. Albiñana, indispensables para entender el enguerinismo de su autor,  empezamos a conocer la obra que en 1929 escribió sobre nuestro pueblo Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres”, concretamente la referida al índice.  Es la primera entrega de un total de seis; a saber:  Indices, Geografía, Historia, Monumental, Anexos y  Biografías.

Tal vez sea ésta (si no la mejor), una de las más completas obras escritas sobre Enguera. Se ofrece en versión digitalizada, facsímil de su original:


26 de octubre de 2010

El Dr. Albiñana.


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A instancias de Pepe Cerdá, vamos a divulgar un clásico que durante años se ha mencionado pero que hasta ahora muy pocos hemos tenido la suerte de disfrutar.

Se trata de la obra inédita del Dr. Albiñana “Historia de Enguera y de sus Hijos Ilustres”, premiada en 1929 en un Certamen de la Academia de la Historia bajo el lema “Patria”.

A nivel práctico comenzaremos por el índice, aunque en la obra original dicho índice figura al final como podrá apreciarse por la paginación.

Para aquel que esté iniciado, verá que su punto de partida es la obra de D. Pedro Sucías, a quien referencia frecuentemente, pues durante su vida había tenido ocasión de cribar los archivos Parroquial, Municipal, y otros varios archivos religiosos de Valencia.

Pero su gran contribución es la clasificación cronológica de la Historia de Enguera en etapas muy bien diferenciadas, alrededor de la Orden de Santiago cuyos legajos originales descubrió en el Archivo Histórico Nacional.

Su relación con los Marqueses de Dos Aguas, descendientes de los Maza de Lizana, le permitió el acceso a sus archivos familiares de los que extrajo datos sobre los siglos XIII y XIV.

Lo mismo ocurrió con los Duques de Fernan-Nuñez descendientes de los Condes de Puñonrostro, en cuyos archivos consiguió datos sobre la Enguera de los siglos XVIII y XIX.

Su frugal profesión de carbonero le permitió acceder al conocimiento de los enguerinos sobre la extensa toponimia de su término municipal.

Su estancia en México le descubrió la insigne figura de Tolsá, cuya figura fue el primero en reivindicar y cuyo testigo recogió Jaime Barberán, quien según él mismo confesaba quedaba desde niño absorbido por las historias del Dr. Albiñana alrededor del cual los chiquillos como él hacían un atento corro en la Fuente de Hierro (C/ Sta. Bárbara).

Y con su espíritu liberal, fue el primero en discrepar con Menéndez Pidal sobre su interpretación del Cantar de Mio Cid en cuanto a la traducción de la escrita voz “en Guiera” por Cullera.

Para comprender un poco más la vertiente humana del Dr. Albiñana, citamos a continuación algunos datos familiares proporcionados en su mayor parte por su sobrina Isabel Piqueras Albiñana.

El primer Doctor Albiñana que tuvo Enguera fue José María Albiñana Tiestos, médico de Enguera desde 1872 hasta su muerte en Enguera en 18 de diciembre de 1909. Trabajador y cariñoso, promovió la creación del Asilo-Hospital de San Rafael, aunque frenado por su humildad siempre actuó en un segundo y discreto plano como secretario.


Casó con una joven enguerina por los cuatro costados, de apellidos Sanz, García. Palop y Marín. A la temprana muerte de su esposa casó con la hermana de ésta, de forma que todos sus hijos tuvieron los mismos apellidos: Albiñana – Sanz.

José María fue el último de los hermanos Albiñana Sanz nacidos de la primera mujer. Nacido gemelo en 1883, el hermano que nació con él murió muy pronto al igual que su madre Leonor, quedando huérfano antes de los dos meses.
De espíritu inquieto, romántico y aventurero, se cuentan de él varias anécdotas. La primera, su viaje a Toledo cuando tendría 13 ó 14 años. Quería ser militar y debió saber por su familia que el entonces Director de la Academia Militar había sido alumno del Colegio S. Fernando, compañero por tanto de su padre. Ni corto ni perezoso rompe la hucha de barro (la vedriola) que enía en común con su hermana Concha y andando por el monte con sus catorce reales en el bolsillo llega a Montesa, que tiene estación de ferrocarril, y allí se sube a un tren. Viajando en el aseo cuando veía venir al revisor llega a su destino: La Academia, y como quiera que fuera consigue que le lleven ante el Director. Se presenta diciendo quienes eran él, su padre y su abuelo, y el director pone un telegrama a su antiguo compañero “tengo aquí un hijo tuyo, ¿qué hago con él?” y su padre “mándalo con la Guardia Civil” y la aventura la acabó durmiendo en la cárcel, como había dispuesto su padre, mientras las abuelas y hermanos gemían de indignación y lástima.

Otra anécdota es más conocida. Su padre, al permanecer terco en no querer seguir estudiando lo manda al monte a hacer carbón, bajo la tutela de un maestro carbonero de apodo “Marta”. Parece ser que pronto cambió de actitud y se aplicó, pues a la edad de 20 años ya era médico, aunque siguió estudiando otras carreras doctorándose en tres: Medicina, Derecho e Historia por lo que pudo con razón llamarse y hacerse conocer como Dr. Albiñana.

Ejerce la medicina, especializándose en lo que entonces se llamaba Especialista en enfermedades nerviosas y mentales, hoy Neurología. Muy pronto destaca, y se incorpora como Académico de número a la Real Academia Nacional de Medicina, donde lucha por reivindicar una paga estatal para los médicos.

Incansable, escribe y publica un boletín sobre temas médicos, en Madrid, y un periódico local, en Enguera “El Defensor de Enguera y su Distrito”. También patenta y vende un reconstituyente llamado “Biotónico”.
Casa en 1915 con una mujer guapísima de Alcudia de Carlet llamada Paquita Chalmeta, a la que quizás conoció en la Sierra de Benali, pues su padre era dueño de La Cebolla, finca contigua a Los Altos de Pepe Rafael (o Ceja de la Carrasca), propiedad de los abuelos del Dr. Albiñana y donde subía la familia a veranear. El padre de Paquita Chalmeta está según la tradición aún enterrado en el cementerio de Benali.
En 1920 oposita a la cátedra de Historia de la Medicina en la Universidad Complutense que gana “un tal Dr. Marañón”. Desilusionado marcha a México.
En Méjico estuvo siete años, de 1921 a 1927, ejerciendo medicina general y cirugía. También intervino en política, haciéndose socio del Casino Español de la Habana y siendo notario en ambas sociedades, cubana y mexicana.

Cuando la revolución de Calles (1927) es expulsado por sus ideas políticas (se definía católico y español), perdiendo toda su fortuna: casa, Hacienda rústica, dos coches…
Ya en España, se instala en Madrid y desarrolla aún más su faceta literaria. Si en su juventud había escrito sobre temas médicos, ahora escribe varias novelas con ambiente Mexicano.
Le sigue llamando la política y en Burgos funda un partido llamado Partido Nacionalista Español cuyo lema era: “sobre todas las cosas España, sobre España inmortal sólo Dios”. Los libros que escribe ahora son de claro carácter político

A la proclamación de la republica el 14 de abril de 1931, su partido ya se había hecho notar. Sus gentes jóvenes en su mayoría y él con 49 años, se unen a la derecha que José Calvo Sotelo dirigía con el nombre “nacional”.

En Enguera ya le habían dedicado tiempo atrás la antigua calle de la Iglesia (o del Mesón) y rotulada con una lápida hecha por Isidoro Garnelo. El nuevo régimen republicano decide retirar la lápida y él se presenta en la calle, ordena a los obreros que se la entreguen ya que como es él quien figura la placa es suya, y se la lleva a su casa donde estuvo, colocada en la pared de su despacho, hasta su reposición en la calle después de la guerra.


No gustaban sus escritos y menos sus palabras. Pronto lo meten en la cárcel modelo de Madrid, donde está siete meses. De allí lo deportan a las Hurdes, el lugar más inhóspito de España. Lógicamente enfermó, por lo que le permiten regresar a Enguera donde estuvo en arresto domiciliario hasta las elecciones de 1933, que gana la CEDA (Confederación de Derechas Autónomas) y en ellas sale elegido diputado por Burgos de forma que puede volver a la política activa, tan activa que acaba con él en 1936 .

Tras la guerra sus restos son trasladados a Enguera en 1941 y depositados en un panteón sufragado por suscripción popular.

Y a la entrada de nuestro Cementerio, pueden leerse los versos que su nostalgia enguerina le había ido susurrando por esos mundos de Dios: Cementerio de mi pueblo, de mi pueblo valenciano…

Así pues fue médico, escritor y político, pero por encima de todo fue enguerino.


José Miguel Jiménez Piqueras.